Rodar una película basada en el balón prisionero y que además haga reir no debe ser tarea sencilla. Sin embargo, si hay alguien capaz de hacerla, ese es Ben Stiller: el rey de la comedia norteamericana... aunque él se niegue a admitirlo. "¿Realmente lo soy?" -pregunta a medio camino entre la sorpresa y la ironía-, "entonces todavía nadie me ha dado la corona", se responde.