Nos ha encantado el diseño del personaje, que va cambiando según seamos más afines al bien o al mal. Podemos llegar a ser prácticamente un ángel cubierto de un haz de luz o un ser muy oscuro. Además, según vayamos envejeciendo, cambiará nuestra apariencia. Incluso tendremos cicatrices que luciremos con orgullo ante amigos y enemigos. De este modo, y dependiendo de como interactuemos con el entorno, nuestro destino será completamente diferente, al igual que las misiones que nos encomienden.