Este es sin duda el punto fuerte del juego, por la cantidad de aspectos a desarrollar. Nuestro protagonista es miembro de un gremio de héroes y le van asignando misiones que según se vayan cumpliendo se avanzará en la historia. Estas misiones se desarrollan en un mundo dinámico en el que podemos influir en casi todo y en el que cada acto nos afecta, por muy pequeño que sea. En cualquier momento podemos realizar una acción que nos de puntos de bondad o de maldad. Determinados actos pueden incluso cambiar el rumbo de nuestra historia. Esto hace que Fable sea uno de los juegos más rejugables que hemos visto por el gran número de variantes que tiene. Otro factor importante son los puntos de renombre. Esto significa que a medida que vayamos completando misiones, seremos más y más conocidos hasta el punto de que nos aplaudirán o nos temerán.