No te pierdas Entre los diferentes momentos destacables, que no son pocos, llama la atención el prolongado chat que mantienen los personajes de Jude Law (haciéndose pasar por una chica) y Clive Owen. Lo que podía ser una mera escena de transición para dar paso a otra de más relevancia, Nichols lo transforma en una secuencia con peso propio, que aunque resulta de lo más vulgar no deja de ser destacable precisamente por su falta de vergüenza y su malicia.
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