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 | Galería de fotos: | Blade Trinity. Nuestra crítica |
| Nuestra crítica Si la primera entrega (Stephen Norrington, 1998) sentaba las bases e introducía al personaje, y la segunda (Guillermo del Toro, 2002) desarrollaba gran parte de la acción en un mundo subterráneo (que tanto parece gustar al director de Mimic o Hellboy), en este tercera parte los lazos de los protagonistas con el mundo real son mayores que nunca (ese FBI involucrado directamente en la trama) y el enemigo a batir el más poderoso de todos: nada menos que Drácula. En otras palabras: Blade Trinity apuesta por un más difícil todavía, añadiendo complejidad y personajes nuevos a una historia que también multiplica la acción y las artes marciales. Este Blade no es el mejor de todos, pero es una coherente continuación de una saga tan comercial como oscura, tan espectacular como efectista, tan obvia como entretenida.
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