El Oscar al mejor director lo recogió Martin Scorsese de manos de Francis Ford Coppola, Steven Spielberg y George Lucas. Parecía cantado cuando tres realizadores de su talla salieron al escenario para abrir el sobre.
Minutos más tarde entre bambalinas pudo verse a un Scorsese pletórico cuando descubrió que también Infiltrados era la ganadora al Oscar a mejor película.