Se gana la vida en la pequeña pantalla, mostrando una personalidad madura pero jovial ante un público adolescente. Sin embargo, cuando llega la noche su reverso más neurótico, burlón y delirante le posee y le arrastra a cualquier escenario que detecte su infalible instinto cómico. Un hacha, el tío.
Café y donuts
¿En cuántas películas policíacas durante una noche de vigilancia, los malos escapan cuando el detective abandona su coche para ir a por unos donuts y un café? En todas. Víctor lo analiza en su monólogo.
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