Es una de esas personas odiosas, porque a ver, que alguien me diga cómo demonios se pueden hacer tantas cosas bien. Que a ver si me entendéis, que vale, que eso de que sea cómico, es aceptable. Que encima tenga gracia, asumible. Que además trabaje como actriz en anuncios en la tele, y también en películas junto a Juan Echanove, comprensible. ¡Pero que encima sea traductora y dobladora de inglés! ah, no, por ahí sí que no pasamos.
La agencia
Hubo un tiempo en el que, cuando comprabas una oferta de vacaciones, el cliente tenía que ocuparse de confirmar la reserva del billete de avión. Yael Belicha lo recuerda sobrecogida en su genial monólogo
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