Es una de esas personas a las que uno cree tener calado de inmediato: con esos gorros y esas sudaderas o es traficante o monitor de aeróbic para jubiladas. En cambio es incapaz de quebrantar la ley o de hacer sudar a dos mujeres a la vez. Es más: es todo un Ingeniero de Teleco y un consumado actor de teatro. Para que os fiéis de las apariencias.
Gore y vírgenes
Rafa Higueras deja su mente calenturienta volar y construye la trama de lo que es, para él, toda una obra maestra: una película de serie b llena de sangre y asesinos que persiguen a jóvenes vírgenes de muy, muy, muy buen ver. Vamos, vísceras y curvas. ¿No lo creen? La prueba está en su monólogo.
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