Es una de esas personas odiosas, porque a ver, que alguien me diga cómo demonios se pueden hacer tantas cosas bien. Que a ver si me entendéis, que vale, que eso de que sea cómico, es aceptable. Que encima tenga gracia, asumible. Que además trabaje como actriz en anuncios en la tele, y también en películas junto a Juan Echanove, comprensible. ¡Pero que encima sea traductora y dobladora de inglés! ah, no, por ahí sí que no pasamos.
Las encuestas
Yael Belicha tiene una duda que la corroe toda: ¿cómo puede la gente fiarse de las estadísticas? Porque, según ella, ¿a qué elementos de la sociedad seleccionan los sufridos encuestadores como representativos del resto? Un suponer: una encuesta sobre el consumo de drogas entre los jóvenes. ¿Y si los encuestados van puestos? Toda una reflexión antropológico-social en su monólogo.
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