Ahí le tienen, todo un señor licenciado en la Real Escuela de Arte Dramático que se ha pateado los escenarios teatrales de medio país y ha aparecido en series de tv como Lleno por favor o Turno de oficio. ¡Ah, y ha sido actor, locutor, mago, mimo, y hasta payaso! Muy completito. Y, sobre todo, muy gracioso.
El ritmo Agustín Jiménez imparte a través de su monólogo una clase magistral acerca de la esencia de la narración oral: el ritmo. ¿Se imaginan que ejemplo podría poner esta mente calenturienta? Pues el cuento de Caperucita. Visto por él, claro. Lo que ya no está tan claro es que su versión sea apta para infantes. Miren el monólogo y juzguen.
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