El ambiente previo a la gala era tenso. El público sabía de antemano que la 50 ceremonia de los premios Grammy se iba a saldar con la llegada de una nueva estrella al olimpo de la música. Algo que en efecto sucedió.
De este modo, las bodas de oro de los Grammy coronaron a Amy Winehouse como su nueva reina. La británica se llevó los Grammy a Mejor Grabación, Mejor Canción del Año (ambos por 'Rehab'), Artista Revelación, Álbum de Pop Vocal y Mejor Artista de Pop Vocal. Y lo agradeció con una actuación vía satélite en la que mezcló sus temas más populares: 'You know I'm no good' y la citada 'Rehab'.
Pudo haber arrasado y puesto el broche de oro a la velada con el galardón al Mejor Disco del Año, pero el premio más importante fue a parar a manos del pianista Herbie Hancock, que no se lo podía creer, y su obra 'River: The Joni Letters'.
El rapero estadounidense Kanye West, se hizo con cuatro de los ocho premios a los que aspiraba, y ofreció a la audiencia del Staples Center de Los Ángeles dos soberanas interpretaciones. La primera, 'Stronger', recoge las ya míticas bases del grupo techno Daft Punk, y la segunda, 'Hey Mama', en la que West exploraba en su lado más personal y dedicaba el título a su madre recientemente fallecida.
Entre los galardones que se llevó el artista figuran el de Mejor Disco de Rap, por 'Graduation', y Mejor Actuación de Rap, por su tema 'Stronger'. Con estos premios West se encarama en la cumbre del nuevo sonido hip-hop, menos agresivo y mucho más melódico y bailable.
En el apartado de la música latina, Alejandro Sanz obtuvo el Grammy al Mejor Álbum Pop Latino por 'El tren de los momentos' y Juan Luis Guerra revalidó su triunfo en los pasados Grammy Latinos, entregados en noviembre en Las Vegas, al ver reconocido 'La llave de mi corazón' como Mejor Álbum Latino Tropical.
Descubre todos los secretos de la gala.
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